¿Qué nos dice la sociedad sobre CT+i?

La Agenda Ciudadana en Iberoamérica (ACI), consulta pública promovida por el Foro Consultivo Científico y Tecnológico (México), el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT), el Senado y la Cámara de Diputados mexicanos, entre otras instituciones de relevancia académica y divulgación científica, lejos de ser un sondeo de opinión sobre temas científico-tecnológicos, es una invitación para socializar la ciencia y reflexionar sobre el futuro que queremos. Pero, ¿de qué trata esta iniciativa?

La ACI es un ejercicio de participación ciudadana y de comunicación de la ciencia, que presenta al público temas globales y retos específicos que pueden enfrentarse con aportes de la ciencia, la tecnología y la innovación, a través de consultas nacionales en las que la gente los prioriza de acuerdo con su percepción.

Su objetivo es hacer de la ciencia y la tecnología parte integral de la agenda nacional y que la ciudadanía participe en la toma de decisiones, para construir una sociedad del conocimiento democrática, equitativa y con desarrollo sustentable. El ejercicio presente está alineado con los Objetivos de Desarrollo Sustentables 2030.

La ACI es el segundo esfuerzo que se realiza en México de esta naturaleza. La primera se llevó a cabo en España en el 2010, con el lema ¿Qué reto quieres hacer realidad en el 2030? cuyo abanico de opciones se acercaba más a la frontera de la innovación tecnológica y científica, mientras que la segunda edición de este tipo (la primera en América), se llevaría a cabo en México, con una lista de retos más enfocados en la resolución de rezagos de índole social. En ambas experiencias, las respectivas sociedades debían elegir tres retos que deberían ser resueltos por medio de la inversión en CT+i.

A diferencia de las ediciones mexicanas, en España 2010 los retos estuvieron enfocados hacia la innovación tecnológica para mejorar la salud de las personas, incrementar la esperanza y calidad de vida, e incluso fortalecer las políticas públicas de protección social, algo que de este lado del Atlántico se ha vuelto impensable. He aquí una mirada a los retos de aquel entonces y su coordinador:

  • Innovar en una alimentación saludableFerrán Adrià
  • Almacenar la electricidad de forma más eficiente, Paulina Beato
  • Vencer las barreras lingüísticas gracias a la tecnología, Franck Biancheri
  • Tecnologías para ayudar a las personas mayoresKarlheinz Brandenburg
  • Innovar en los sistemas de protección social públicosAnna Cabré i Pla
  • Unificar todas las teorías de la física, Juan Ignacio Cirac
  • Aprovechar las telecomunicaciones e Internet en beneficio de la educaciónMatti Makkonen; 
  • Ciudades más cómodas, accesibles y ecológicas, Norman Foster
  • Reducir el consumo de materias primasAdolf Goetzberger
  • Una agricultura menos agresiva con el medio ambienteJane Goodall
  • Órganos artificiales para reemplazar órganos dañadosRafael Matesanz
  • Entender cómo funciona el cerebro para mejorar nuestras vidasEleanor Maguire
  • Tratamientos médicos personalizados gracias a la genéticaMargarita Salas
  • Robots que faciliten nuestras vidas, Javier Tejada

De los 107,309 votos, los temas que más inquietaron a los ciudadanos de pie europeos fueron los referentes al almacenamiento de energía, el desarrollo de órganos artificiales y el diseño de robots para facilitar la vida diaria, temas que para algunas sociedades aún pertenecen a la ciencia ficción.

En México, diversas instituciones, tanto académicas, como redes de colaboración y órganos legislativos, lanzaron en 2012 una serie de retos que se centraron en combatir los rezagos y las deudas sociales de cien años de promesas incumplidas. Los retos y sus coordinadores son los siguientes:

  • Modernizar el sistema educativo con enfoque humanístico, científico y tecnológico, Axel Didriksson Takanayagui;
  • Asegurar el abasto de agua potable a toda la población, María Luisa Torregrosa;
  • Recuperar y conservar el medio ambiente para mejorar nuestra calidad de vida, Mireya Ímaz Gispert;
  • Lograr un campo más productivo y alcanzar la seguridad alimentaria, Miguel Carrillo Villarreal;
  • Contar con un sistema de energía limpio, sustentable, eficiente y de bajo costo, Claudio Estrada Gasca;
  • Conformar un sistema integral de salud de alta calidad para toda la población, Malaquias López Cervantes;
  • Desarrollar la capacidad de prevención y adaptación a los efectos del cambio climático, Amparo Martínez Arroyo;
  • Desarrollar una industria aeroespacial mexicana competitiva y con resultados de interés para la sociedad, Francisco Javier Mendieta;
  • Construir una sociedad informada sobre la diversidad migratoria y sensibilizada con los derechos de los migrantes, Cecilia Ímaz Bayona;
  • Integrar la atención de la salud mental y las adicciones a la salud pública, María Elena Medina Mora.

De acuerdo con el sitio web de la Agenda Ciudadana, la opinión de la gente, recopilada en publicaciones dirigidas a los tomadores de decisiones, permitió hacer un diagnóstico de los retos elegidos, propuestas de políticas públicas y estrategias para que la ciencia y la tecnología resolvieran las principales problemáticas. La opinión ciudadana y la investigación en cada campo resulto en una serie de libros blancos que se entregaron a los principales tomadores de decisión mexicanos. Este primer ejercicio arrojó los siguientes datos: 364 mil 803 votos, los cuales se repartieron de la siguiente forma: Educación, 17.09%; Agua, 15.42%; Medio ambiente, 13.54%; Seguridad alimentaria, 11.68%; Energía, 10.01%; Salud, 9.23%; Cambio climático, 6.35%; Investigación espacial, 6.19%; Migración, 5.26% y Salud mental y adicciones, 5.24%.

La vinculación de los científicos con la sociedad se ha basado principalmente en esquemas de divulgación en radio y televisión, artículos en revistas especializadas, además del enorme catálogo de las universidades e instituciones de educación superior. En el caso de las ediciones impresas, las revistas especializadas indexadas (accesibles en el mundo académico), o por el contrario, publicaciones de quiosco embebidas de publicidad. En lo concerniente al medio audiovisual, los esfuerzos no han sido pocos, siendo las universidades las instituciones que más se interesan en hacer públicos sus resultados.

Más allá de los formatos, la vinculación siempre ha sido de arriba a abajo, unidireccional y vertical, donde las empresas que desarrollan las innovaciones (que responden a las necesidades también creadas desde arriba). La ACCT+i da la vuelta a ese paradigma, logrando que la sociedad incida en el rumbo de la política de ciencia y tecnología.

En el lanzamiento de la última convocatoria en octubre pasado, el doctor José Franco, coordinador del Foro Consultivo Científico y Tecnológico (Fccyt), recordó que esta es la segunda edición de la Agenda, ya que la primera se realizó hace cinco años (2012) a través de una plataforma de cómputo en donde se solicitó a la ciudadanía que se manifestara con diez retos. La idea era saber cuáles de estos retos se consideraban más importantes, qué les afectaba más o qué consideraban que debería de ser resuelto por alguna razón con más premura.

La agenda es un proyecto innovador que, por sus ejes temáticos, formato participativo, vinculación con escenarios sociales y valores, busca hacer de la ciencia y la tecnología parte integral de la agenda regional.

Los temas que preocupan en la región, los retos que enfrenta el país y los problemas que afectan la vida cotidiana son: agua, cambio climático, educación, energía, envejecimiento, salud-obesidad, seguridad alimentaria y sociedad digital. De estos ocho retos, cada uno se desglosa en tres temas adicionales.  En total son 24 retos los que se ponen a consideración de la ciudadania y que además abonan a los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

“Esta es una agenda dirigida a los ciudadanos, en donde queremos ampliar las perspectivas y dar evidencias científicas de los ocho temas y dar una visión más amplia de lo que son estos instrumentos. Lo importante es dar a conocer la información y qué va a pasar en México en el 2030 si no hacemos nada, y qué necesitamos como ciudadanos, país y gobierno para que mejore la calidad de vida”, resalta Laura Villavicencio Pérez, coordinadora de la agenda.

La Unión de Universidades de América Latina y el Caribe busca que las instituciones de educación superior (IES) y sus redes de colaboración se involucren en la promoción de la consulta mediante la convocatoria a sus comunidades académicas y estudiantiles. La convocatoria es abierta a toda la población y la fecha límite para participar es el 28 de febrero de 2018.

¡HAZ CLIC AQUÍ Y PARTICIPA!

 

 

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