Modelos historiográficos de las primeras universidades: Mariano Peset Reig

El artículo estudia los modelos espontáneos de las universidades surgidas a inicios de la baja Edad Media en París y Bolonia, modelos que se esparcieron en otros puntos por emigraciones de grupos de escolares y por iniciativa de los pontífices, obispos y monarcas. Durante la Edad Moderna se transformaron aquellas universidades hacia estructuras más jerárquicas y se fundaron otros muchos estudios generales en las ciudades de Europa y América. Su objetivo es mostrar que, con sus distintas variantes, el análisis de los distintos modelos permite comparar, resumir y ordenar las estructuras jurídicas que organizan la vida universitaria, dando cuenta del funcionamiento y articulación de los diversos poderes: rectores, maestros, estudiantes y, por encima de ellos, los reyes y príncipes, los papas y los obispos, ayuntamientos. Es claro también que los modelos y sus modificaciones dotan de sentido a las universidades al situarlas en su marco histórico, desde la aparición de las ciudades en baja edad media hasta la formación de las monarquías modernas, sus luchas durante la reforma y la contrarreforma. En fin, el trabajo muestra cómo los modelos son herramientas para ordenar, entender y definir la variada y compleja vida de las universidades, y para poder compararlas.

Por mariano peset reig. Catedrático emérito de historia del derecho y profesor honorario de la Universidad de Valencia, es doctor en derecho por esa misma universidad y doctor Honoris Causa por las universidades Autónoma de México y Carlos III de Madrid. Es especialista en historia de las universidades, historia de las doctrinas jurídicas y del exilio español. Ha impulsado varios congresos de historia de las universidades, que han permitido avanzar e intercambiar enfoques y conocimientos entre numerosos especialistas de uno y otro lado del Atlántico, en Valencia, en México, en Salamanca y Madrid. En homenaje a él la UNAM reeditó recientemente una decena de sus artículos en Mariano Peset, Obra dispersa. La universidad de México, (2012).

Las viejas historias de universidades, que se escriben a partir del siglo XVI, son particulares, centradas en un solo estudio general. Chacón evoca Salamanca, sus grandezas y sus preclaros catedráticos; Cristóbal de la Plaza en su Crónica da minuciosa noticia de la real universidad de México, sus estatutos, sus profesores y claustros; Diego de Frailla recoge en su Lapidario documentos y sucesos de los primeros años de Zaragoza, mientras Velázquez de Figueroa recopila datos en sus páginas sobre Valladolid.

Los profesores medievales son objeto de la monumental serie de Bolonia, De claris Archigymnasii bononiensis professoribus… En Valencia, Francisco Ortí y Figuerola, en sus Memorias históricas de la fundación y progresos de la insigne universidad de Valencia (Madrid, 1730), recoge las bulas fundacionales y las constituciones, junto a noticias de sus catedráticos. El autor se siente cerca de su universidad, que describe como un cuerpo inmutable a través de casi doscientos años, aunque su estructura se había modificado desde la fundación en 1499. En el antiguo régimen hay escasa conciencia del cambio histórico, creen que los hombres y los héroes pasan sobre un marco estático, desde los viejos imperios hasta las monarquías absolutas. Un marco político y social estable —formado por la iglesia y los reyes, la nobleza y la diferenciación de estados— les impide percibir el correr del tiempo… En suma, las primeras historias de universidades fueron historias singulares, con escasa conciencia de las variaciones o cambios. Es verdad que la enseñanza fue bastante uniforme en los viejos siglos, las clases y los grados, las materias que se aprendían en las cinco facultades, pero su organización y estructura fue cambiante, trasformándose a lo largo del tiempo… Ya en el siglo XIX el nacionalismo publica voluminosos libros conjuntos de las distintas universidades de un estado o país, acumulando los datos de cada una por separado —Vicente de la Fuente o Cándido Mª G. Sáinz de Zúñiga—. Para compararlas y mejor entender, la historia más reciente ha utilizado modelos o estructuras de organización de las distintas universidades… Me permitiré tratar cuestión tan amplia sin acopiar estricta justificación de mis afirmaciones, que sería interminable; remito a la bibliografía —propia y ajena— y a las colecciones documentales, que recojo al final de estas páginas.

Texto completo:

www.udual.org/revistauniversidades/doss65-1.html

Revista Universidades Año 1 – núm. 12 | núm. 65

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s