Servicio social e innovación: Fórmula para el emprendimiento social

La imaginación es fuente de coraje; imaginación para salir del paso, imaginación para lidiar con los problemas cotidianos, imaginación para diseñar un futuro sin limitantes de ninguna índole, imaginación para romper, o al menos para resquebrajar, el Paradigma o esa ‘cosa’ que nos obliga a hacer, actuar y responder de manera lineal, vertical y simple. Esa es la imaginación que de-construye y es la que nos funciona.

Eso les diría, en un plano metafórico, a los jóvenes una vez que hayan concluido sus estudios universitarios o que inicien cualquier experiencia que involucre aplicar sus conocimientos aprendidos en la universidad: Que ejerzan con la vital fuerza de la emancipación, porque en ninguna institución que se jacte de su compromiso social quieren gente pusilánime ni con miedo a tomar decisiones. Las decisiones las tomamos a cada rato, nadie está exento de ellas.

Pero la imaginación como fuente de coraje no es suficiente para lidiar en mundo lleno de complejidades y adversidades de todo tipo: económicas, políticas y sociales, entre otras. Los jóvenes tendrán también que lidiar con los requisitos académicos de sus Casas de Estudio: Tesis, ensayos, tesinas, manuales de procedimientos, formatos de horas de servicio y reportes de actividades. Toda una serie de documentos que avalen que son aptos para ser productivos en el mercado laboral. En el plano deontológico: Que regresen a la sociedad lo que ella les ha brindado a través de la Universidad.

Pero ¿Cómo regresar algo a la sociedad si esta no quiere que se lo regreses? El servicio social sin duda es una de las formas para regresar a la sociedad lo que ella nos ha brindado, sin embargo el Servicio social no es para siempre: tiene una fecha de caducidad y un plazo por cumplir. En algunos casos podrán quedarse a trabajar en la institución donde realizaron sus prácticas, no obstante, conforme se desarticulan las instituciones de gobierno, es más difícil que automáticamente queden contratados.

Aquí entran entonces otras formas que, dependiendo de las estructuras universitarias y de sus regulaciones, podrían representar una alternativa al servicio social dentro de las instituciones tradicionales, tal es el caso del voluntariado, las actividades de Responsabilidad Social Universitaria (cuando la Casa de Estudios las ha convenido) y los programas universitarios de Emprendedurismo Social, es decir, la incubación, acompañamiento y evaluación de resultados.

Otra forma de vinculación con la sociedad por medio del servicio social es el acercamiento con células o clubes de voluntarios que tengan una influencia relevante en la localidad. Los clubes rotarios son un ejemplo de ello: vinculan liderazgo, emprendimiento, construcción de ciudadanía y el acceso a una enorme red de profesionistas. Sin embargo es necesario revisar los subterfugios de la legislaciones universitarias.

La imaginación es también el principio de la innovación, con el adjetivo que se le quiera poner: Científica, tecnológica o social. Aunque el componente tecnológico siempre va más asociado a la innovación que a lo social. Lo social… lo social… eso es asunto de los políticos, de la verticalidad de la agenda pública, o en el extremos de las organizaciones contestatarias. La innovación implica dudar de lo que se está haciendo en este momento. Así se empieza, tambaleando el paradigma.

¿A qué nos referimos con innovación?

Históricamente, la innovación se ha considerado como una de las principales herramientas para la competitividad. En el ámbito empresarial, el proceso de innovación se circunscribe a la conversión de conocimientos en nuevos productos, servicios, procesos o a la introducción de cambios significativos en los procesos existentes. Los actores identificados tradicionalmente en los procesos de innovación son las empresas, las instituciones de educación superior y los centros de investigación.

Innovación Social ¿Con qué se come eso?

La innovación social se presenta como un concepto multidimensional y no se encuentra una sola definición. La concepción más generalizada hace referencia a procesos sociales y prácticas cooperativas con marcado carácter de servicio público que mejoran o hacen más eficientes anteriores soluciones a problemas o demandas sociales.

En algunos casos, la innovación social se inscribe bajo la lógica schumpeteriana en la que un sujeto económico (emprendedor) diseña, produce y conduce al mercado nuevas ideas, servicios o procesos, inaugurando un nuevo paradigma económico (innovación). Algunas definiciones considerarán “social” a esta innovación, siempre que sus beneficios recaigan de manera acentuada sobre el conjunto de la sociedad más que sobre los intereses particulares del emprendedor.

En otros términos, la Fundación W.K. Kellogg define que la innovación social sólo tiene sentido si se difunde y se pone al servicio de otras personas”. Asimismo, para Ilka Taipale, político finés, la innovación social busca crear lazos sociales horizontales y fomenta la ciudadanía. Finlandia pasó de ser un país pequeño y pobre llegó a formar parte del grupo de los países más sólidos y competitivos, y se convirtió en un país ejemplar en la educación y en el bienestar social.

Ante un panorama propicio para la participación juvenil, un panorama de (yo lo llamaría) empatía social de los jóvenes con su entorno, la UDUAL participó en el desarrollo del concurso ViveConciencia, en coordinación con la Dirección General de Divulgación Científica de la UNAM y otras instancias, como el CINVESTAV, institución que propuso la realización del concurso. A pesar del componente científico y tecnológico que conlleva un concurso de esta naturaleza, donde el leit motif fue solucionar algunas deudas sociales. Otras tantas fueron productos nuevos e innovaciones en materias como educación y TICs. Los jóvenes están preocupados por su entorno y hay que aprovechar ese boom.

Existen los emprendedores jóvenes. Muchachos preocupados por mejorar su entorno y que tienen los estudios para justificar científicamente el como, el know how. Sin embargo, les falta entrenamiento en cuestiones administrativas y de persuasión. Es necesario que los jóvenes sepan armar un plan de negocios y que generen las habilidades empresariales.

Innovación y emprendimiento social

En un entorno donde el Estado se ha deslindado de su responsabilidad como promotor y garante del desarrollo económico y social, donde las políticas públicas de desarrollo social no han podido cubrir los satisfactores básicos de las comunidades, tales como alimentación, educación, vivienda digna y salud la innovación social se convierte en un eficaz atajo.

Como reacción a la desigualdad y la ausencia de oportunidades reales de desarrollo, surgen liderazgos que no esperan la atención de programas sociales asistenciales, sino que buscan dentro de las potencialidades de la comunidad una alternativa al problema, que involucre la creación de valor social. Para algunos, las grandes deudas sociales del Estado, como la falta de acceso a la energía eléctrica y a los servicios sanitarios, las estufas de carbón que contaminan el interior de los hogares, los techos de lámina acanalada o cartón, los pisos de tierra y la pobreza alimentaria representan áreas de oportunidad. Estos liderazgos ¿se podrían considerar empresarios que buscan aprovechar oportunidades de negocio o actores sociales que mediante la innovación y la creatividad buscan dar solución a un problema dentro de su comunidad?

Todo emprendimiento social incluye tres elementos clave: un objetivo social, una innovación transformadora y un modelo de negocios sostenible. De igual forma, los E.S. requieren dos elementos que los apuntalen: el know how o la experiencia compartida por casos exitosos y el financiamiento. En el caso de resultar exitosos, pueden no sólo transformar las vidas de los beneficiarios, sino la forma de abordar un problema en general. De tal suerte, el E. S. deviene un cúmulo de nuevos axiomas para el diseño de la política social, además de formar parte del abanico de actividades económicas de la Economía Social y Solidaria.

De igual forma, se trata de un modelo de negocio sostenible y con objetivos sociales que se enfoca en la innovación y en el cambio social; busca aportaciones económicas para reinvertir y crecer. Este tipo de empresas confunden a muchos que creen erróneamente que corresponde a empresas sin fines de lucro que no requieren generar recursos económicos, cuando en realidad son empresas que necesitan fondos para cumplir su objetivo social; el hecho de ganar dinero es sólo un medio para cumplir una meta.

El emprendedor social

De acuerdo con la literatura, los E. S. son iniciados por individuos con amplia trayectoria en el campo empresarial o social. Aunque en el comienzo de un emprendimiento suele atribuirse exclusivamente a un individuo, el establecimiento de la iniciativa requiere de un proceso social, donde la interacción del líder con otros actores sociales y el entorno en el cual opera juegan un papel determinante. La organización del grupo cobra mayor relevancia en cuanto va escalando en su desarrollo el E. S., por lo que hablar de liderazgos personales en este tipo de negocios demuestra una visión acotada del futuro.

Kliksberg establece que los emprendedores no esperan a nadie; quieren que la realidad cambie a favor de los desfavorecidos, conciben ideas innovadoras, y las llevan a la práctica. De igual forma, caracteriza tres aspectos fundamentales de los emprendedores sociales:

  1. Su capacidad para identificar los desequilibrios que producen la exclusión o la marginación de grupos que no tienen los medios para modificar esa situación;
  1. Su talento y creatividad, incluso una voluntad desafiante del orden establecido, para encontrar mecanismos que cambien ese status quo de injusticia mediante la creación de valor social, y
  1. Su contribución a la sociedad medida en el alivio al grupo relegado al que sirvieron, asegurándole un mejor futuro.

La posición que ocupa un individuo dentro de la sociedad puede facilitar el emprendimiento; sus redes sociales le proveen acceso a oportunidades que de otra forma no hubiera podido tener. De igual forma, un estilo de liderazgo carismático contribuye a la obtención de los recursos necesarios para iniciar el E. S. Debido a su creatividad, inspiración y habilidad de persuasión, los líderes carismáticos tienen un magnetismo que atrae el apoyo de otros, lo que facilita el éxito de esta etapa.

La habilidad emprendedora consiste en la capacidad de un individuo para identificar y aprovechar oportunidades que le permitan iniciar un emprendimiento, independientemente de los recursos que tenga bajo su control. El fundador del E. S. lleva a cabo sus iniciativas haciendo uso de su posición jerárquica, red de contactos, recursos económicos u otros activos necesarios, ya sea que estén bajo su control o tenga que acceder a ellos por otros medios.

 En algunas ocasiones, estas habilidades se manifiestan de manera activa, impulsada por motivaciones altruistas o utilitarias del líder que hacen que éste busque oportunidades para desarrollar un proyecto social. En otras ocasiones, esta capacidad es potenciada por una actitud reactiva de un individuo al tener que dar una respuesta a cambios o amenazas externas.

A continuación se definen cuatro aspectos diferenciadores del emprendimiento:

  1. Destrucción creativa: La generación de productos o servicios innovadores destruye los que estaban previamente en el mercado;
  1. Creación de valor: Traspasar recursos económicos de un área de baja productividad a una de alta productividad y mayor rendimiento;
  1. Identificación de oportunidades: Explotar las oportunidades que los cambios brindan;
  1. Ingenio: La capacidad, no solo de aprovechar oportunidades, sino de afrontar los retos que comporta la falta de recursos para llevarlas a cabo.

Un emprendedor social no sólo es una persona altruista, sino que debe mostrar una clara determinación por hacer una contribución a la sociedad. El punto aquí es definir qué tan importante debe ser el objetivo social para el emprendedor y cuáles serán las vías factibles para alcanzarlo.

En este sentido, hay quien defiende que el objetivo social tiene que ser el único objeto por perseguir; otros abogan por permitir que aquellos negocios que generan ingresos puedan incluirse también dentro de la categoría de E. S.

No es imposible volverse un emprendedor social. Los emancipados son los que hacen los grandes cambios sociales. Quienes se emanciparon de los que concentran el conocimiento, quienes se emanciparon de los que no se atreven a dar cobertura telefónica, y finalmente, todos aquellos que se han emancipados de los pusilánimes que afirman que el cambio está en uno mismo.

Servicio social, innovación y emprendimiento detonan una fórmula para construir ciudadanía a partir del servicio, generar experiencia laboral y liderazgo social y, finalmente y no por ello menos importante, cumplir con un requisito  más para lograr esa meta que es la titulación.

Luis Fernando Rodríguez

UDUAL

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