Recuperación paulatina del manto de ozono

 

Podría volver a tener el espesor de mediados del siglo pasado

Con la prohibición para utilizar los clorofluorocarbonos (CFC), en la estratosfera se ha recuperado paulatinamente la capa de ozono que protege a los habitantes terrestres de los rayos ultravioleta provenientes de la radiación solar. De seguir así, para la segunda mitad de siglo ésta podría volver a tener el espesor previo a los años 70 del siglo pasado.

Sin embargo, la segunda generación de compuestos que sustituyen a los CFC en las industrias de refrigeración, construcción, extintores y aerosoles, entre otras, los hidroclorofluorocarbonos, contribuyen al efecto invernadero, pues algunas de sus moléculas tienen un potencial de calentamiento miles de veces mayor que una molécula de dióxido de carbono, alertó Michel Grutter de la Mora, investigador del Centro de Ciencias de la Atmósfera (CCA).

Caso de éxito

A propósito del Día Internacional de la Preservación de la Capa de Ozono, que se celebró el pasado miércoles, para conmemorar la fecha en que se firmó el Protocolo de Montreal (1987) con el objetivo de emprender acciones conjuntas dirigidas a detener el daño a esa área, Grutter consideró que el acuerdo internacional ha tenido consecuencias positivas. “Es un caso de éxito, donde una comunidad discute un problema, encuentra una solución y mejora los resultados”.

La comunidad científica ha aprendido mucho de ese proceso porque, por medio de los modelos globales, pueden saber qué pasará a futuro y predecir cómo se recupera esa capa sin emisiones de CFC, que son destructores de ozono, pues se libera el cloro reactivo que causa el daño al agujerearla, principalmente en los polos.

El tema del Día Internacional para este 2015 fue: “La eliminación de los hidroclorofluorocarbonos (HCFC) representa una oportunidad singular”, un llamado para continuar la medición científica de las moléculas y reacciones químicas que ocurren en la atmósfera, afectadas por la actividad humana.

Los HCFC son una segunda generación de sustancias químicas que paulatinamente han sustituido a los CFC y no tienen el potencial de afectación de los primeros respecto de la capa de ozono. Pero actúan como un gas de efecto invernadero superpoderoso y contribuyen al calentamiento global, detalló.

El doctor en Fisicoquímica detalló que, a medida que se incrementa la temperatura en la superficie, la estratosfera se enfría.

“Entonces, en la atmósfera la circulación se ve afectada, el viento que asciende en los trópicos es inyectado a la estratosfera, circula y desciende nuevamente hacia la troposfera en latitudes medias o altas. Esa circulación se ve alentada y a veces cambia sus características. Con ese proceso el tiempo de vida de las sustancias reactivas se modifica y afecta menos al ozono, cuya concentración se incrementa, por eso la capa de ozono tiende a aumentar en condiciones de calentamiento global”, explicó.

Observatorio Altzomoni

En el CCA, Grutter coordina el grupo Espectroscopía, que aplica técnicas de percepción remota para medir los cambios en la composición atmosférica.

En el Observatorio Atmosférico Altzomoni del Centro de Ciencias de la Atmósfera, instalado en las faldas del Volcán Iztaccíhuatl, a cuatro mil metros de altura, los científicos cuentan con un espectrómetro de alta resolución que mide la radiación solar durante el día y separa todas las longitudes de onda en el rango electromagnético del infrarrojo.

“Con este equipo determinamos cuánto ozono hay en el camino de la luz que atraviesa la atmósfera hasta el sitio de medición. Así armamos series de tiempo y bases de datos para esta latitud. Muchas mediciones se hacen cerca de los polos, en Canadá, Europa y la Antártida, pero casi no hay estudios en zonas tropicales. Nosotros instalamos este observatorio de altura y vigilamos las concentraciones”, apuntó.

El observatorio forma parte de una red internacional para vigilar la atmósfera, la única en México y de las pocas en zonas tropicales del mundo.

“Con los datos recabados ya podemos conocer el ciclo anual de cada especie, la amplitud de esa variabilidad para esta región y cuáles pudieran ser los causantes de las anomalías detectadas. Estamos contentos de tener una certificación internacional”, finalizó.

Fuente: http://www.gaceta.unam.mx/20150917/recuperacion-paulatina-del-manto-de-ozono/

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