Discriminación desde tiempos de Aristóteles

Etica Nicomaquea

Algunos problemas que se pueden plantear en torno a este texto de Aristóteles son aquellos que tienen que ver con la discriminación y la razón y que están en relación con el criterio o concepto de naturaleza humana. Esta problemática, obviamente, tiene que ver con un análisis desde el aquí y ahora, desde una sociedad y un tiempo totalmente distinto y distante del de Aristóteles. Pero más allá de estas diferencias o más bien preguntas que al menos para mí no tienen una respuesta clara, es obvio que merece un enorme reconocimiento, pues es loable que un hombre – en este caso Aristóteles – se dedique a la búsqueda y al estudio de las virtudes, tomando en cuenta que el pueblo griego, a diferencia de otros, no poseyó nunca un libro sagrado, una palabra inspirada, por lo cual se ve una espontaneidad social que lleva a plantearse el problema ético, y tal vez esto le de un valor mayor a esta inquietud por la búsqueda del bien. Es de destacar su análisis de la acción virtuosa como un bien/fin en sí mismo, no esperando recompensa alguna (no se busca el placer como fin, aunque cuando alcanzamos la virtud –la excelencia- de la acción alcanzamos también el placer. Es un plus), sino buscar lo bueno, lo noble por sí mismo y de forma constante, durante toda la vida.

Problemática

Aristóteles hace una distinción entre virtud ética y virtud dianoética; dice que las primeras se adquieren con la práctica y las segundas por la enseñanza.

En relación con la virtud ética el problema que se puede plantear en esto seria, que si nuestra naturaleza es “condición de posibilidad” para adquirir la virtud y perfeccionarla a través de la costumbre, por qué Aristóteles sostiene que no todo hombre puede ser virtuoso?. Cuál es el fundamento racional para sostener quién es sujeto moral y quién no?. Acá entraría el tema de la discriminación a priori, según mi criterio, pues se limita, se reduce, y se lleva a unas condiciones unilaterales el “ser hombre” (varón, griego, libre y adulto) perdiéndose de vista uno de los criterios de la naturaleza del hombre como animal racional, el mismo Aristóteles sostiene que “todos los hombres desean por naturaleza conocer…”(1) y acá ya estamos en el problema de la razón, cuál es el criterio para distinguir entre aquellos que poseen y usan la razón (hombre libre) y aquellos que solo la obedecen (esclavos)?.

Volviendo al tema de la discriminación, Aristóteles sostiene que no todo hombre puede ser virtuoso, no todo hombre puede realizar acciones excelentes. La pregunta que me surge es ¿aquellos que no pertenecen a esta elite no son juzgados por sus acciones? O aquí se pasa del ámbito teleológico al normativo? Otra pregunta se dirige a cómo concebir una sociedad, una polis, justa, prudente, virtuosa, si solo algunos elegidos pueden y deben alcanzar la virtud? , el resto no forma parte de la polis?, o acaso no son precisamente ellos los que la sostienen con su trabajo, sus actividades, y los que posibilitan que aquellos llamados hombres libres, puedan dedicarse a la búsqueda de la sabiduría?, pues esta búsqueda no se podría realizar en la nada, necesita de un sustento físico y económico; aquí entra en juego el problema de la igualdad entre los hombres, igualdad en cuanto a naturaleza, igualdad social, y sobre todo igualdad de posibilidades; el problema de la libertad y el de la justicia. Más allá de que en ese momento histórico de la redacción de la Etica Nicomaquea, la esclavitud no era vista como algo malo, injusto e inhumano, debemos reflexionar acerca de esta postura de defensa por parte de Aristóteles no solo de esta condición de esclavos que algunos, según él, poseían por naturaleza sino a lo referente a la libertad como requisito indispensable para el ejercicio de las virtudes y el alcance de la felicidad; cómo comprender desde nuestro criterio actual y desde nuestras vivencias como sociedad, como país, el criterio de justicia que utiliza Aristóteles?, el que sean solo algunos los que creyendo poseer el conocimiento y la autoridad moral decidan no solo lo que es bueno para todos sino quienes tienen derechos y quienes no.

En cuanto a las virtudes dianoéticas también en este terreno se presenta un problema y es que, evidentemente, no todos tienen acceso a la enseñanza en esa “polis ideal” que busca el Estagirita. Puesto que si este tipo de virtudes son transmisibles, enseñables, si todos los hombres de la comunidad tuvieran acceso a ella, el fundamento, el basamento para que se puedan dar las virtudes éticas estaría de alguna manera asegurado, dado que si bien estas virtudes tienen que ver con la práctica, con las acciones, requieren de deliberación, elección y de phrónesis; es decir, que para que una acción sea virtuosa se requiere de ambos tipos o clases de virtud –éticas y dianoéticas- pues entre el deseo y el bien siempre debe mediar la razón y para alcanzar ese fin, ese bien que Aristóteles llama felicidad, debemos obrar dice él, como lo haría el hombre prudente – se pone de manifiesto que la naturaleza del hombre no es solo en tanto animal racional sino también social o político-, en tanto animal racional, el hombre por naturaleza desea saber, es decir, tenemos una inclinación natural, pero entre el deseo y el fin podemos representarnos ese fin, es decir, podemos deliberar y conducir nuestros apetitos hacia el bien.

“La definición del hombre por Aristóteles como animal político no es suficientemente amplia, no es una diferencia específica. La sociabilidad como tal, no es una característica exclusiva del hombre ni tampoco el privilegio de uno solo. Entre las abejas y las hormigas encontramos una organización social sorprendentemente complicada. Pero en el caso del hombre no encontramos sólo, como entre los animales, una sociedad de acción, sino también una sociedad de pensamiento y sentimiento.”(2)

He aquí el problema en diferenciar a los hombres, no entre las distintas actividades que pueden realizar o posiciones sociales/políticas que puedan alcanzar, sino la discriminación del hombre como hombre, el sostener que solo algunos poseen y usan la razón, perdiéndose de ese modo la característica sobresaliente, pues el hombre no es puramente razón.

(1) Aristóteles, Metafísica, Libro A. I 980a 21. (2) Ernst Cassirer, Antropología Filosófica. Pág. 306.

Fuente: http://mundoeidetico.aprenderapensar.net/2009/06/01/aristoteles-etica-nicomaquea/ , http://nodiscrimine.blogspot.mx/2009/06/discriminacion-por-raza-o-por-color.html

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