Presentan publicación de cuentistas en lengua hispana

Colección de la Dirección de Literatura

Convergen narrativa de lo extraño, prosa del horror e imaginación fantástica.
Tras el siglo de las utopías, nuestra época enfrenta una realidad compuesta por, al menos, tres constantes literarias: el miedo, lo incierto y lo mudable… las posibilidades de realizar un sueño, cuando se dan, aparecen en las vidas paralelas o en relatos que declaran su filiación con lo fantástico”, escribe Rosa Beltrán, titular de la Dirección de Literatura, en la presentación del más reciente volumen de la colección Sólo cuento, a modo de invitación para que los lectores se adentren en sus páginas.

Un camino adicional se abre para los narradores de ese género y microrrelatos, un nuevo sendero donde la ironía a la vieja usanza se mezcla con los juegos en miniatura de las redes sociales, las posibilidades que transitan por mundos oníricos la narrativa de lo extraño, la prosa del horror y la imaginación fantástica.

¿Qué nos ha preparado en esta ocasión la nueva entrega de la tan popular Sólo cuento, de la Dirección de Literatura? Antes que nada, un volumen antologado por el escritor fantástico Alberto Chimal, revisado por Rosa Beltrán y prologado por Javier Perucho.

Mujeres cuentistas

Se reúnen cuentos de diversas escritoras en lengua hispana, como Angélica Gorodischer, Socorro Venegas, Solange Rodríguez Pappe, Cecilia Eudave, Erika Mergruen, Claudia Salazar Jiménez, Iris García Cuevas, Orfa Alarcón y, por supuesto, de la reconocida autora mexicana Beatriz Espejo.

Entre los relatos femeninos hay seductores ejemplos de pericia narrativa, como Jacoba, viento y escoba, de Angélica Gorodischer, texto que invita a dar un paseo a través de la relación afectiva entre dos mujeres, nieta y abuela. Con una prosa íntima y minuciosamente sencilla, Gorodischer delinea con fino pincel un personaje entrañable, mitad sueño, mitad recuerdo: “Fumaba. Tenía noventa y siete años cuando murió y había fumado chala desde los doce, decía ella. Fumaba en silencio, religiosamente, y si una le había hecho una pregunta, por ejemplo, tenía que armarse de paciencia hasta que ella juzgara que estaba bien contestar, sacarse el cigarro de la boca y contestar”. (Sólo cuento VII, pp. 5-6).

Otro punto destacable se cifra en los jugueteos desde el microrrelato, sobre todo a partir del pequeño muestrario de autores variados, desde el escritor y crítico de cine José de la Colina hasta el autor underground y amante de la ciencia ficción, José Luis Zárate.

En relación con toda esta miniatura de fabulaciones y formas, Rosa Beltrán comentó que en las nuevas tradiciones, más que interpretar la tendencia, se enlaza literariamente desde sus segmentos: “Reinterpreta el mito desde el segmento. En ocasiones acude a formas novedosas: reescribe lo clásico a través del tuit o de la minificción”, dijo.

Para ejemplificar lo descrito por Beltrán se tiene el conjunto de minitextos aportado por José Luis Zárate para esta edición, titulado Ofelia entre las aguas; con estas miniaturas el autor poblano reinventa de forma múltiple, haciendo gala de una fina ironía, un pasaje crucial del Hamlet, de William Shakespeare. “No perdona a los otros sus manos manchadas de sangre, y no ve las suyas, manchadas de agua. / A Ofelia le recomendaron beber para olvidar”. (p. 247).

Portal imaginativo

Entre los muchos aciertos de esta séptima entrega se abre la puerta hacia lo profundo, un portal imaginativo a lo oscuro y lo extraño del que surgen poderosas historias fantásticas como El Dios de la piscina, del mexicano Bernardo Esquinca, donde el autor nos adentra en situaciones domésticas o cotidianas a partir de atmósferas al estilo de escritores como J. G. Ballard o Clive Barker o del cineasta David Lynch. Desde su narrativa el mundo habitual, el mundo banal alejado de las guerras y los asesinatos habituales, revela sus ecos salvajes y su violencia latente:

“Felipe se retiró y Alberto continuó limpiando la alberca. Todas las noches lo hacía con devoción, pero esta vez se comportó extrañamente: cuando terminó, comenzó a ensuciarla de nuevo, arrojando en ella plantas e insectos, y me pareció que realizaba un rito inédito, como si alimentara al dios de la piscina.” (p. 214).

Además de la presencia de narradores hispanoamericanos como la argentina Angélica Gorodischer, en el volumen también se compilan textos de escritores de España; con “exponentes literarios provenientes de tres generaciones, representadas en la invención de Bernardo Atxaga, Marina Perezagua y Marian Womack”.

Fuente: http://gaceta.unam.mx/20150806/presentan-publicacion-de-cuentistas-en-lengua-hispana/

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