Coloquio franco-mexicano sobre astronomía y matemáticas

Resalta la importancia de la cooperación científica entre ambos países.

París, Francia.- En el gran salón de sesiones de la Academia de Ciencias francesa se celebró un coloquio franco-mexicano sobre temas matemáticos y astronómicos, convocado por esa agrupación y la Academia Mexicana de Ciencias, con los auspicios del Centro de Estudios Mexicanos (CEM) UNAM-Francia.

Al inaugurar el encuentro, Bernard Meunier, presidente de la entidad gala, resaltó la importancia de la cooperación entre ambas naciones y de la ciencia como parte de la cultura.

En tanto, José Franco, director general de Divulgación de la Ciencia de la UNAM y coordinador general del Foro Consultivo Científico y Tecnológico de México, hizo una breve semblanza de la colaboración científica entre esos países y apuntó que en el siglo XVIII los respectivos observatorios trabajaban juntos y que, hoy en día, ambos son el tercer socio científico uno del otro.

Aproximadamente, dijo, hay tres mil estudiantes mexicanos en Francia y unos mil franceses en México; algunos de los ejes prioritarios de colaboración son: medio ambiente, cambio climático, planeación urbana, nanotecnología y salud. De todos los programas conjuntos, más de 50 por ciento son de investigación básica; las humanidades y las ciencias sociales tienen una baja presencia.

Luis Felipe Rodríguez, investigador emérito del Centro de Radioastronomía y Astrofísica campus Morelia, indicó que desde hace tiempo los expertos sospechaban que la mayoría de las estrellas poseen sistemas solares, pero esto se confirmó recientemente. “Por fortuna, nuestra galaxia aún tiene 10 por ciento de gas de materia normal (bariónica), que permite la formación de soles que nacen del colapso de partes de nubes moleculares (nubes oscuras) de gas, y uno por ciento de polvo. Aunque éste las hace opacas a la luz visible, podemos observarlas con radiotelescopios”.

Hacia 1986 surgió un nuevo paradigma de cómo se forma una estrella, lo que, a su vez, implica la expulsión de materia en direcciones preferentes. En los años 90 del siglo pasado fue posible ver esos chorros, el disco de polvo alrededor de una estrella y la forma en que éste evoluciona.

Numeración maya

En su oportunidad, Luis Fernando Magaña, del Instituto de Física, expuso el método de numeración maya y cómo podría haber funcionado un ábaco. “Con sencillas operaciones que no requieren memorización de tablas es posible hacer todas las operaciones elementales, incluida la raíz cuadrada. El procedimiento se utilizó en escuelas yucatecas y se logró que los alumnos pasaran del último al segundo puesto nacional”.

El Códice Dresde demuestra que los mayas tenían amplios conocimientos astronómicos, pues llegaron a predecir el tránsito de Venus en los siguientes 400 años, así como eclipses solares y lunares. La duración de su año es más precisa, incluso, que la del actual calendario gregoriano, refirió.

A su vez, Jean-Christophe Yoccoz, profesor del Collège de France, planteó un modelo matemático sobre colisiones de bolas de billar en mesas con diferentes configuraciones, desde la más sencilla, un círculo, hasta las dispersivas, que presentan un comportamiento caótico, aunque curiosamente muy similar a uno aleatorio. Para todas ellas se calcula lo que se conoce como la curva cáustica, que es la tangente a todas las posibles colisiones de una configuración dada. La ecuación de ésta es la que se analiza.

Chicxulub

El coloquio continuó con la ponencia de Jaime Urrutia Fucugauchi, miembro de la Junta de Gobierno, investigador del Instituto de Geofísica y presidente de la Academia Mexicana de Ciencias, quien explicó la evidencia que demuestra el impacto de un asteroide en Chicxulub, evento catastrófico que llevó a la extinción de 75 por ciento de las especies vivientes, en particular, los dinosaurios.

Hizo un análisis estratográfico comparativo entre el Golfo de México y una localidad en Túnez para demostrar que en el primero hay material fundido y una invasión de agua, y que las capas superiores están prácticamente desprovistas de fósiles. Un modelo lleva a pensar que se trató de un solo impacto y da una idea de la magnitud del evento: una eyección central de 50 kilómetros de alto y los bordes del cráter de la altura del Everest, colapsándose en pocos segundos. Asimismo, ocurrió el tsunami más grande del que se tenga noticia, con olas de 150 metros que penetraron hasta cien kilómetros tierra adentro.

La última ponencia fue de Jacques Laskar, director de investigación en el CNRS (Centre National de la Recherche Scientifique, Francia), quien mostró un modelo matemático sobre movimientos poco conocidos de la Tierra, como el cambio de excentricidad y la nutación, y diversas oscilaciones de la órbita, causadas por planetas y planetoides.

La hipótesis actual es que estos movimientos ocasionan fenómenos como las glaciaciones, por lo que calcularlos con precisión tiene un gran interés, además que permitiría calibrar con exactitud las eras geológicas. El coloquio, donde Thierry Boisseaux presentó el portal franco-mexicano producto de la colaboración de la embajada de Francia y el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, fue clausurado por Octavio Paredes, director del CEM UNAM-Francia, y Catherine Bréchignac, de la Academia de Ciencias francesa.

Fuente:
http://www.gaceta.unam.mx/20150611/coloquio-franco-mexicano-sobre-astronomia-y-matematicas/

 

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