Crea Draccon país de hadas

Sin título

 

 

Nació como Raphael Albuquerque, pero pronto adoptará el apellido de Draccon, su seudónimo de escritor.

“Será oficialmente parte de mi identidad”, asegura el autor brasileño, creador de la trilogía fantástica Dragones de éter, que ha vendido en Brasil más de 200 mil ejemplares.

“Nueva Éter está formado por el imaginario colectivo de la humanidad, por los cuentos de hadas y las leyendas, que en ese universo continúan existiendo”, explica Draccon.

Son siete los personajes de cuentos que habitan ese mundo fantástico: Caperucita Roja, los hermanos Joao y María –nueva versión de Hansel y Gretel–, los príncipes Axel y Anisio, y dos ladrones, Snail y Liriel.

“Cada uno se encuentra en diferentes momentos del paso de la adolescencia a la vida adulta”, señala el también guionista.

“Acontecimientos externos como guerras y distintas pérdidas aceleran esa transición”.

Son novelas de iniciación enfocadas a un público juvenil, de 13 a 20 años de edad. En el primer título, Cazadores de brujas –que acaba de publicar Montena–, aparecen también el viejo pirata James Garfio, enfermo de cáncer, y su hijo bastardo Jamil, Corazón de Cocodrilo, obsesionado con encontrar el remedio mágico que pueda curarlo. Brujas, hadas y una galería de seres mitológicos habitan también el universo de Draccon.

En Brasil, el primer volumen de la saga apareció en 2007, y en 2009 y 2010 se publicaron los restantes: Corazones de nieve y Círculos de lluvia. En México se anuncian para octubre y diciembre.

“Al principio pensé en cinco libros, luego en tres para que saliera uno cada año. Ahora los lectores brasileños están pidiendo otro más, que transcurriría cinco años después de cuando termina la trilogía, pero es un proyecto”, menciona.

Draccon nació en Stácio de Sá, un barrio humilde de Río de Janeiro. De su abuelo, un proyectista de cine, aprendió que ningún sueño es imposible de alcanzar. Murió cuando tenía 5 años y aún lo recuerda como un gran contador de historias.

“Lo que busco con mis novelas es estimular a los jóvenes a soñar. Yo escuché muchas veces que había cosas que no podría lograr, pero crecí con la idea de superarme y quiero alentar eso en los jóvenes, decirles que no importa el origen”, expresa.

Comenzó a describir el universo de Dragones de éter a los 16 años en un cuaderno que aún conserva, a los 22 empezó a escribir el libro, y cuatro años después lo publicó.

“Pasó una década entre el inicio y la publicación. Toda Nueva Éter está en ese cuaderno”, asevera.

En Cazadores de brujas expone temas como el maltrato infantil, la traición y la violencia, pero deja también claro el valor del amor y la lealtad.

“Los cuentos de hadas no querían imponer una moral, sino hacer una denuncia y generar la reflexión. La idea es rescatar ese principio”, dice.

Una de las aportaciones de la trilogía es la voz del narrador, considera Draccon. Alguien que interpela al lector y marca el ritmo de la historia, que transcurre en secuencias.

“La idea es involucrar al lector para que se sienta parte de ese mundo”, indica.

“Es como decirle: vamos a crearlo juntos”.

Fuente: http://www.reforma.com/cultura/articulo/713/1425765/

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